viernes, 17 de enero de 2014

Canales de la Sierra



Hoy puede visitarse la llamada Mina de Cambrones; su acceso es de dificultad baja; tiempo 3 horas; longitud 7,5 Km. (ida y vuelta), lineal;  partiendo de la Mansilla actual, caminando por la carretera en dirección a Tabladas, tras aproximadamente 1 Km. y pasar una pronunciada curva, hay que tomar un camino de tierra que asciende a la izquierda. Seguimos ascendiendo sin titubeos y el sendero nos conduce hasta los cargaderos y otras instalaciones de la antigua mina. Los menos miedosos pueden acceder a la mina por el sendero que va paralelo al río Cambrones, a unos 700 metros del pueblo de Mansilla. Esta alternativa sube hasta el camino anterior por una empinada ladera, que aunque está señalizada con hitos de piedra, tiene cierto riesgo.
            Mansilla estaba entre los pueblos comprendidos en el Señorío de Cameros, que el Rey Enrique II de Trastamara dono en 1366 a D. Juan Ramírez de Arellano, por el apoyo que éste le prestó en su lucha contra  Pedro I el Cruel.
            Más tarde perteneció al señorío de los Condes de Aguilar e Inestrillas, Señores de Cameros hasta 1811, año en el que se abolieron los Señoríos y formó parte de la provincia de Soria, como villa eximida, hasta la creación de la de Logroño por Real Decreto de 30 de Noviembre de 1833 y un año después fue dividida en nueve partidos judiciales y Mansilla pasó a pertenecer al de Nájera.
En 1.900 el pueblo tenía 606 habitantes, era cabeza de comarca en la sierra, había una cabaña ganadera superior a las 10.000 cabezas, contaba con servicios de farmacia, médico, juzgado, cuartel de la Guardia Civil, frontón y la Casa de Islas (de la que después diremos), lugar donde se reunían los Alcaldes de las Cinco Villas y el Valle de Canales (que luego comentaremos), presididos por el Párroco mayor, según un edicto Real de Juan II, Casa en la que se decidía la jurisprudencia en materia ganadera, pastos, trashumancia, aprovechamiento de huertas,  etc., con decretos Reales sobre  sus competencias, ya desde el siglo XI.
En su escudo pueden apreciarse los ríos y las huertas, en uno de sus cuarteles; en  otro, los lobos rampantes sobre un roble coronado por el sombrero Mariano, con la “M” de Mansilla.
            El Palacio de Mansilla, de doble planta, balconada en el centro sobre una puerta de arco y dos escudos, uno a cada lado del hueco del balcón, perteneció a Fernán González, Conde de Castilla, y albergó al Rey Juan II en el viaje que éste realizó a Silos, desde Nájera.
Sus casas blasonadas de época medieval, eran un ejemplo de hidalguía de tiempos remotos, cargados de historia, una historia a caballo entre La Rioja y Burgos, donde la trashumancia y las cañadas reales eran en aquél entonces, motivo permanente de discusión.
            Tanta historia y tanta belleza, no fueron capaces de disuadir a las Autoridades de que este pueblo debía de seguir en pié.
            El Gobierno de la II República, en su estudio del plan hidrológico nacional, había elegido este punto, por la confluencia de varios ríos, para la construcción de una presa que embalsara el agua de los mismos para riego y producción de electricidad de los pueblos del Alto Najerilla, si bien había una 2ª variante respecto al proyecto inicial; hacer la presa más abajo de forma que cogiera además del Najerilla y sus afluentes,  los ríos de las dos Viniegras, el Urbión y el Ventrosa con lo cual aumentaban las aguas a embalsar y el pueblo de Mansilla no sería inundado.








            Al no poder llevar a cabo este Plan, por la guerra civil, se paralizaron las obras; posteriormente, el gobierno de Franco que lo desarrollo, decidió la inundación del pueblo de Mansilla, ya que la 2ª variante implicaba un nuevo trazado de la hoy Carretera CR-113, que era mucho más costoso.
Muchas fueron las luchas,  las alternativas,  la de unir el pueblo con el limítrofe Villavelayo, la de hacer un pueblo nuevo, las divisiones de los vecinos, las condiciones políticas del momento, las presiones, etc., acabaron con  el pueblo dividido, provocando las emigraciones derivadas de todo el proceso.
            Después de muchas reuniones, debates y sinsabores y de hacer mayor la división de los habitantes del viejo Mansilla, gracias a la colaboración del entonces Gobernador Civil en Logroño Don José Elorza Aristorena y las influencias, el apoyo y el interés del mansillano Don Marcelino Antón González, se resuelve la construcción del nuevo pueblo de Mansilla.

EL PUENTE DE SUSO.

            El puente de Suso es un puente de piedra del siglo XVI de un solo arco, de considerables dimensiones y fábrica de sillería bien trabada y su construcción responde  a las características de un puente medieval del siglo XV.
            La bóveda de cañón apuntado que genera, donde se emplearon hiladas de sillares regulares, arrancaba sobre ambas márgenes del río.
            Este aparejo se utilizó para los tímpanos, muros de embocadura y muro de encauzamiento de la margen derecha, aguas abajo, donde tras un tramo inicial realizado en piedra sillar, se sustituye este material por sillarejo. Aguas arriba, en el estribo de la margen izquierda, la sillería se combinaba con mampostería.
            La calzada era de perfil “alomado” y conserva restos del empedrado original; los pretiles se habían perdido en su totalidad, aunque se conservaban restos de ellos en algunas zonas.
            El acceso a este puente se realizaba en forma de L., en rampa ascendente por el camino que venía de Mansilla y que continuaba hacia Villavelayo y formaba parte de la vía pecuaria de las 7 Villas.
            Este puente, posiblemente el más antiguo de cuantos existían en la zona de Mansilla, fue mandado construir por Suso de Villaoslada, regidor de la Villa en el siglo XV. De ahí el nombre de Puente de Suso.
En el siglo XII, el camino donde se ubicaba,  era considerado RED DE VÍA PECUARIA, por el que transcurría la trashumancia camino de Extremadura.
Con el mayor apogeo ganadero en estos lugares, se calcula cruzaban por él, camino de mejores pastos extremeños y de Ciudad Real, entre seiscientas y setecientas mil cabezas de ganado, principalmente lanares, procedentes tanto de esta zona, como de la vecina provincia de Burgos.
Como ya se recoge en el presente artículo, en el apartado de “Lugares de Interés”,  El Puente de Yuso, ha sido recuperado del fondo del Embalse de Mansilla en el que se encontraba y  trasladado piedra a piedra el año 2000 y posteriormente reconstruido en la entrada del actual pueblo de Mansilla.











LA CASA DE  ISLAS.

            La Casa de Islas tiene su origen en 1584, cuando se firmó en la Ermita de Santiago, en Viniegra de Abajo, el acta de fundación de la Confederación de las Cinco Villas y Valle de Canales.
            Brieva de Cameros, Viniegra de Arriba, Viniegra de Abajo, Ventrosa y Mansilla de la Sierra, teniendo bajo su jurisdicción, Canales en su valle las villas de Villavelayo, Monterrubio de la Demanda y Huerta de Arriba (estas dos últimas pertenecientes a Burgos).
La Casa de Islas estaba enclavada en el término municipal de Mansilla de la Sierra, junto a la zona denominada de Tabladas y en la falda de la Sierra de Urbión, bajo al pico de Alcaste, y rodeada de los ríos Portilla y Urbión.
 La ubicación de esta Casa fue decidida por su centro en cuanto al resto de las villas, y su paso, en dirección a Puente Suso de donde se realizaba la trashumancia.
La Casa, conocida también por “Casa de las Siete Leguas”, de denominó de Islas, porque quedaba anclada entre los dos ríos antes mencionados.
El inmueble estaba realizado en piedra, con el escudo heráldico en su fachada; en su interior, tenía un hogar circular, en cuyo entorno se celebraban las reuniones de los alcaldes de las villas, presididos por el párroco mayor, según un edicto Real de Juan II.
En su interior estaba construido con vigas de madera de roble visto y una escalera del mismo material que unía dos pisos, teniendo una barandilla en un piso superior, donde “cualquier persona, fuera ganadero o no” podía seguir los debates.
En estas sesiones, que sentaban jurisprudencia en la Sierra, se discutía fundamentalmente sobre pastos, pasos de trashumancia, venta de ganado y litigios comunes de los ganaderos.
Varios fueron los Fueros Reales conseguidos por este Órgano de decisión en la Sierra, entre ellos, destacar el de D. Juan II y Alfonso XI que aún se conservan en el archivo de La Rioja. De todas las sesiones que allí se celebraban, se levantaban unas Actas, escritas en castellano antiguo, de un enorme valor lingüístico e histórico, que están mostradas en el Museo permanente que se encuentra en la Mansilla actual.
El inmueble quedó en exención absoluta y permanente de Contribución territorial, correspondiente al año 1921, según consta en el expediente registrado al efecto, por el Registro de Nájera, con fecha 10 de Octubre de 1921. En la hoja de registro fiscal dice: Terreno concejil, Casa de Juntas, de 50 m2. por dos pisos, con valor de 4,00 pts. Baja de la 4ª parte por huecos y repartos, 1,00 pts. Líquido imponible por el que se ha de tributar, 3,00 pts., a deducir por exención perpetua 3,00 pts. Líquido imponible a tributar, 0,00 pts,, según Ley 29 Dbre. 1910. Propietarios: los Municipios de Mansilla, Villavelayo, Canales de la Sierra, Viniegra de Abajo, Viniegra de Arriba, Ventrosa y Brieva. Término municipal de Mansilla de la Sierra, calle de Pago de la Iruela, 10, autoriza el alcalde de Mansilla, D. Sotero Ausejo.
Las reuniones.- Con una periodicidad de cuatro meses, principio de las estaciones anuales, se reunían en esta Casa tal y como queda reflejado anteriormente, los Alcaldes de todas las Villas, presididos por un cura párroco Benedicto, donde además de los litigios entre ganaderos, se resolvían toda clase de aprovechamientos de cultivos, pastizales, baldíos, leña, etc.